Los viajeros de la noosfera. Gregory Bateson: polígrafo

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Alejandro Piscitelli


 

(...)Hace un tiempo conocí un chico en Inglaterra que le preguntó a su papá:
"¿Es verdad que los padres siempre saben más que los hijos?"
A lo que el padre contestó: "así es''.
La pregunta siguiente fue: "Papá, ¿quién inventó la máquina de vapor?", a lo que el padre contestó,
"James Watt". Entonces intervino el hijo: "¿Por qué no la inventó el padre de James Watt?"
G. BATESON: Metólogo: ¿Cuanto sabes? - 1976

Frente a la arrolladora maquinaria de la industria cultural capaz de producir millones de nuevos "papers" anuales y decenas de miles de libros por temporada, la desaparición de una galería de "notables" en el breve lapso de 12 meses es un acontecimiento menor, apenas perceptible. Pero si la frágil etiqueta de "notable" es acompañada esta vez por un serio reconocimiento de la estatura teórica y la fecundidad intelectual de los talentos desaparecidos a lo largo de 1980 - Sartre, Piaget, Marcuse, Fromm, Barthés, Bateson - el silencio y el encogimiento de hombros del "establishment" intelectual es a la vez más entendible y menos justificable.
Tratando de evitar al mismo tiempo la franqueza barata del obituario y la rigidez esquemática de las biografías, intentaré hacer cortocircuito al operador institucional autor (1). No desconozco la importancia de los elementos biográficos, personales y sociohistóricos en la comprensión de la génesis y sistematización de un pensamiento. Soy también consciente del interés proveniente de una exposición estructural que apunte a dar los elementos centrales del pensamiento batesoniano en las distintas etapas (antropológica, cibernética, comunicacional, etológica y ecológica de la mente) de su evolución.
En este breve ensayo trataré, en cambio, de poner de manifiesto algunos de los aspectos aglutinantes y a la vez catalizadores en la trayectoria de Bateson. Una breve revisión de sus amistades y colegas (D'Arcy Thompson, Malinowski, Radcliffe Brown, M. Mead, Benedict, Waddington, Erikson, Kroeber, Weakland, Wiener, McCulloch, Shannon, von Foerster, von Neumann, Ruesch, Haley, Firth, Leach, Lorenz, Commoner, Laing, A. Watts) muestra hasta qué punto Gregory Bateson fue un pensador-síntesis, un filósofo de nuevo cuño, igualmente cómodo en múltiples mundos y culturas.
A caballo de dos cosmovisiones -la mecanicista y la organicista- su vida fue acotada por una suerte singular.
I) Perteneció a una tradición familiar de naturalistas heterodoxos. Su padre, William Bateson, pionero de la genética, se contó entre los primeros en promover una concepción discontinuista de la teoría de la evolución cuando el proceso hereditario era aún totalmente desconocido. Su nombre de pila le fue dado en homenaje a Gregory Mendel.
II) Trascendió los confines de su instrucción disciplinaria combinando sus conocimientos biológicos con la búsqueda de una lectura renovada de los fenómenos humanos en una óptica comunicacional.
III) Vislumbró con gran sagacidad la importancia creadora de las abducciones (2) promoviendo su proliferación en todos los ámbitos en los que habría de actuar. A diferencia del empirismo enquistado en las ciencias sociales que comienza haciendo observaciones para después elaborar teorías, Bateson propuso constantemente teorías para luego descender a las observaciones.
IV) Formó parte del círculo de iniciados perteneciente a las huestes de la Fundación Jociah Macy Jr. En estas históricas reuniones lo que estaría en juego era la creación de un nuevo marco de referencia para un enfoque integral de las ciencias de la vida al cual Bateson dedicaría casi 50 años de esfuerzos.
Una de las tesis centrales del pensamiento tardío de Bateson consiste en la idea que los limites de mi cuerpo no son los limites de mi mente. En esta versión jungiana de la "descorporeización" de lo mental, más importante que el autor en "carne y hueso" es la suma de coincidencias y discrepancias que traducidas en textos dan cuenta de la interacción de las ideas y de las condiciones necesarias para la estabilidad y supervivencia de la mente o, en otras palabras, de la especie humana, de Gaia - la madre tierra - y del universo en su conjunto.
Es por ello que nuestro reconocimiento de la trascendencia del "corpus" batesoniano está dado por una total libertad de asociación y disociación de sus ideas. Bateson es el pre-texto que pone de manifiesto uno de los momentos más fascinantes en la evolución humana: circunstancia histórica que ha permitido una toma de conciencia desgarrante de nuestra finitud, de los fascinantes viajes interiores y exteriores que nos proponen nuevas técnicas e invenciones, de las intolerables desproporciones y opresiones que envuelven todavía al mundo en disputas inhumanas y sangrientas.

El largo sinuoso camino de la síntesis

Quizás uno de los vocablos más corruptos en el intercambio de falsa moneda que aqueja a los científicos sociales en las últimas décadas sea el filosofema "epistemología". Entendido ya sea en su concepción corriente de teoría de la ciencia o, más precisamente, de teoría de la interacción entre observador y observable, su uso es tan frecuente cuanto inútil. Generalmente se hace referencia a él como garantía de una metodología incapaz de sustentarse por si misma o como exquisitez conceptual que vendría a yuxtaponer a una evidencia empírica la etiqueta de un tipo lógico superior.
No es casual, por lo tanto, que Bateson haya luchado insistentemente en devolverle al término su carácter polémico y renovador. En marzo de 1977, hablando frente a una numerosa audiencia congregada en torno a la problemática "Más allá del doble vínculo", se lamentó de la interpretación excesivamente literal dada a sus teorías, insistiendo en el hecho que la matriz de toda teoría es una epistemología recursiva y al mismo tiempo una "epistemología de la recursividad, una epistemología acerca de cómo se nos manifiestan las cosas, de cómo debemos entenderías si son recursiva, siempre dispuestas como están a morderse su propia cola y controlar su propio comienzo". ¿Qué fue lo que fascinó a Bateson al punto tal de llevarlo siempre bajo distintos índices al punto de fuga en donde la materia se "informa" y el observador accede al objeto?
Quien acostumbrado al discurso etnográfico tradicional se interese en Naven: un examen de problemas sugerido por una visión integral de la cultura de una tribu de Nueva Guinea tomada desde tres puntos de vista (1936) apreciara de inmediato en qué medida sus preocupaciones tempranas no estaban exentas del acoso del "fantasma" epistemológico.
El ideario batesoniano tenía por meta proveer una síntesis grandiosa de las falsas dicotomías que hoy continúan asolando el pensamiento occidental. Después de abandonar su prematura dedicación por la zoología y la historia natural, refinó en forma feliz las construcciones antropológicas de los funcionalistas. Los conceptos centrales de su enfoque ponían el énfasis en la interacción del orden y el conflicto, del sentimiento y el pensamiento, de la cultura y la sociedad. Fue un pionero en el uso del cine como herramienta de conocimiento antropológico. Dedicó grandes esfuerzos a desarrollar una teoría antireduccionista del aprendizaje.
Inspirado en el concepto de "retroalimentación" originado en las investigaciones de Wiener, intentó aprehender los estados oscilatorios (estabilidad y cambio) característicos de los sistemas complejos. Fue el generador de nuevas concepciones acerca del comportamiento lúcido en los animales el humor en los humanos. Desarrolló el más ambicioso modelo experimental contemporáneo en torno a una teoría de la esquizofrenia introduciendo el modelo comunicacional en las investigaciones psiquiátricas y en la terapia familiar.
Obsesionado por el status teórico de los mensajes contribuyó eficazmente al estudio del comportamiento social de los delfines. Desencantado de la investigación experimental dedicó la última década de su vida a crear modelos teóricos del arte primitivo, el alcoholismo, el trance y la evolución. Culminó este retraimiento con una elaboración sistemática de una ecología de la mente propedéutica a una ciencia de lo inmaterial.

El hombre que no gustaba de los detalles

¿Cuál es la mejor forma de usar una cámara como herramienta etnográfica? Para M. Mead la cuestión no admite discusiones. Haciendo referencia a la antropóloga B. Thompson se trataría de reeditar el estilo bergmaniano: cámara fija, pianos medios y largos, secuencias ininterrumpidas. Bateson, en cambio, gustaba desplazarse entre los nativos, era partidario de cortes y montajes. Lo que estaba en juego era algo más que un estilo cinematográfico. Lo que esta discusión escondía era, en cambio, el modo más apropiado de enfocar la relación entre teoría y practica.
Bateson nunca fue amigo de los detalles o del trabajo puntilloso y minúsculo. Desde comienzos de su carrera fue atraído por los esquemas conceptuales y las intuiciones capaces de perforar las divisiones tradicionales del saber. A punto de iniciar la conversión que lo llevaría de la biología a la antropología, se pronunció en contra de una ciencia impersonal suscribiendo el ideal holístico y las analogías orgánicas tan comunes en la antropología incipiente de los años 1930.
Sin embargo - a diferencia de lo que ocurría con sus colegas- el uso de las analogías realizado por Bateson se basaba en un sentido profundo de la unidad del pensamiento científico. Vislumbrando la problemática de la interdisciplinariedad escribió a principios de 1940: "debemos buscar el mismo tipo de procesos en todos los campos de la naturaleza, debemos suponer que la misma ciase de leyes esta a la obra en la estructura del cristal y en la estructura de la sociedad, la segmentación de un gusano terrestre debe ser realmente pilares basales".
La génesis de cada uno de los conceptos aglutinantes del pensamiento de Bateson: eidos/ethos, esquimogénesis, deuteroaprendizaje, doble vínculo, paradojas de la comunicación, etc., tuvieron una génesis similar: i) se trataba siempre de intentos de formalización del "esquema que conecta". Mientras los clínicos o los experimentalistas se esfuerzan buscando ejemplos de narraciones generales, Bateson sólo buscaba ejemplos de relaciones formales útiles como ilustración de una teoría; ii) la teoría siempre precedía a sistematización de los casos. En el período previo a la formulación de la teoría del doble vinculo, Haley y Weakland interrogaron a Bateson acerca de cómo sabía que un esquizofrénico se comportaba de un determinado modo porque se lo castigaba por ser castigado. Después de 8 horas de detallada discusión llegaron a la conclusión que Bateson no poseía dato experimental alguno para validarla. Se trataba de una "hipótesis" generada a partir de la constatación del modo en que la gente se comunica entre sí.
Muchos años más tarde esta teoría general de la forma se convertiría en una teoría general de la evolución de los agregados de ideas llamados "mentes. ¿Existe detrás de la múltiple variedad de objetos una telaraña, un entramado que pone en contacto todo lo existente? ¿La categorización de los objetos es algo más que una convención antropobiológica? ¿Cuál es el esquema que conecta al cangrejo con la langosta, a la orquídea con la rosa, y a los cuatro conmigo? ¿Y a mi con ustedes? ¿Y a nosotros con la ameba en un extremo y con el esquizofrénico en el otro?
Abriendo en retrospectiva el abanico de esta vida tan polifacética no resulta difícil encontrar el esquema que conecta las múltiples diversiones y fijaciones de Gregorio "Metamorfosis" Bateson (3).
Sin embargo, esta misma fragmentación se tradujo en numerosas inestabilidades institucionales y académicas. Viajero a pesar de si mismo, su obra carece de un eje distinguible - al menos para este sector del "establishment" que hace de la política cultural una inversión rentable a corto plazo. Bateson, junto a otros herejes mayores, se encuentra en la vereda de enfrente de la eponimia (= designación de una ciencia o innovación con el nombre de su inventor), en compañía de muchos otros anónimos, rebeldes o renegados intelectuales.
No cabe duda que sus creaciones están a gran distancia de las producidas por sus héroes intelectuales: Mendel y Blake. Sin embargo, tampoco le cupo la distinción menor de un Rorschach o un Lewin, un Boas o un Malinowski. En este sentido corresponde cierta responsabilidad a la comunidad científica por su idolatría descarnada del empirismo. Ni las fundaciones ni los condiscípulos le perdonaron nunca a Bateson su condición de paría disciplinario o de epistemólogo evolucionista. Requiere mucho coraje invertir millones de dólares en un sexagenario que no tiene empacho en reconocer que sus primeros trabajos etnográficos no eran tales. En realidad, se trataba de un intento de utilizar los procesos explicativos como ejemplo a través del cual se podrían estudiar los principios de la explicación (Naven: Epílogo a la 2" Edición).
Habida cuenta de las múltiples torsiones y bifurcaciones en la vida intelectual de Bateson, señalar 1970 como el punto de no retorno de su carrera requiere alguna justificación. La ocasión fue provista por una invitación a pronunciar la conferencia conmemorativa A. Korzybski en enero de 1970. En esa conferencia incluyó todo 10 que pensaba, creía, sabia, vela y vislumbraba. Sólo en ese momento sintió que el proyecto de toda su vida - consistente en sentar las bases para una ciencia de la mente - tomaba forma: "encontré que mi trabajo con pueblos primitivos, la esquizofrenia, la simetría biológica y mi descontento con las teorías convencionales de la evolución y el aprendizaje, habían identificado una variada serie de puntos de referencia a partir de los cuales podía definirse un nuevo territorio científico".
De allí en más, los detalles pasarían a un segundo plano, mientras la síntesis progresaría lentamente. Centenares de alumnos (especialmente en la Universidad de California en Santa Bárbara) habrían de experimentar en deslumbramiento o confusión propia los corolarios de esta búsqueda. ¿Que se puede concluir a partir del poema de Blake Canciones de Inocencia y Experiencia dado que Dios creó tanto al "Tigre" como a la "Oveja"? -preguntaría en su inusual curso "Sistemas Vivientes" en la Universidad de Hawai. Estas preguntas serían cada vez más frecuentes.
Así el curriculum de Santa Barbara consistiría en el estudio de las premisas epistemológicas de la percepción y el comportamiento tal como se las puede hallar en culturas humanas, en la morfología vegetal y en el comportamiento animal. Los textos a analizar incluirían antropología cultural y de la personalidad, misticismo, poesía, filosofía de las matemáticas y autobiografías de la locura.

La política de la experiencia

A pesar de haber trabajado para agencias militares norte-americanas durante la 2" Guerra Mundial, Bateson fue sumamente escéptico acerca del valor instrumental de la ciencia. Sin embargo, dicho escepticismo estaba permeado por profundas ambigüedades cuyo testimonio ha quedado presente en ciertos textos "circunstanciales" (ej: Moral y Carácter Nacional). Cierto chauvinismo y dualismo ronda estos trabajos, poniéndonos en contacto con dos elementos centrales del pensamiento de Bateson: a) la tremenda fuerza de la tradición cultural familiar y su educación inglesa, b) las tentaciones metafísicas y místicas que lo llevarían a endosar abiertamente una filosofía idealista de la mente. Suficientemente lúcido como para aceptar alborozado las grandes invenciones teóricas del siglo XX (psicoanálisis, teoría de la relatividad) fue muy poco receptivo a las transformaciones sociales y políticas que tanto en el Este como el Oeste traían vientos de cambio. Si en la última década de su vida se trasformó en un gurú de la contracultura, ello se debió más a su vivacidad intelectual y a su magnetismo personal, que a una comprensión global - política incluída - de las grandes tendencias mundiales. Su heterodoxia era profundamente individual y sus doctrinas fácilmente figurarían como capitulo de las teorías anarquistas del conocimiento. Su afinidad con el novelista S. Butler pone de manifiesto estas tendencias profundas. Cien años antes de la conferencia Korzybski, el novelista inglés ironizaba:
"¿Quién puede decir que la máquina de vapor no tiene cierto tipo de conciencia? ¿Dónde empieza y dónde termina la conciencia? ¿Quién puede trazar la línea? ¿No está todo conectado con todo? ¿No está lo mecánico unido a la vida animal en infinidad de formas?" (Erewohn)
Oscilando entre el determinismo biológico y el religioso, al igual que su ilustre coterráneo ("aunque no podemos ver la pecera y el agua como parte del pez, su inmaterialidad no esta desprovista de inteligencia y Dios que es la vida está en todo". H. Jones, biógrafo de Butler), Bateson se debatiría entre su pasión por conocer y su desesperación por evitar a todo precio que ese conocimiento interfiriese con las "sagradas" leyes de la naturaleza

El ciclo de sus distintas incursiones intelectuales tiene un patrón identificable: 1) exportación de similaridades conceptuales de un dominio a otro, 2) generación por. "bisociación" de una nueva categoría explicativa, 3) duda moral acerca de los alcances y el valor práctico de la invención, 4) desentendimiento frente a la "práctica normal" de sus asociados y emigración hacia una nueva frontera del conocimiento.
Así en tanto Fry, Haley y Weakland encontraban oscura y difícilmente asimilable la "teoría de los tipos lógicos", Bateson daba por descontado que las paradojas de la abstracción (= confusión que genera conductas patológicas en los hablantes/oyentes incapaces de discriminar los diversos niveles lógicos en los que se estratifica el discurso) constituían un ámbito privilegiado en el examen de la vida cotidiana.
Su desconfianza respecto de los usos del conocimiento y la posibilidad de "mejorar" globalmente la condición humana, está profundamente enquistada en el ciclo de producción de conocimientos mencionado. Es comprensible por lo tanto que conversando con Jerry Brown Jr. - el atípico gobernador de California- en el otoño de 1975, se quejara de sus estudiantes norteamericanos, quienes ignoraban las oraciones del Señor, a Blake y Shakespeare, y el modo como una planta esta formada por hojas, atribuyendo dicho estado de anemia mental a la falta de estructura. Después de todo, razonaba, ¿no había servido la monótona y cansadora tarea de memorizar largas ristras de poesía en su Cambridge natal para templar su carácter (sic)?
¿Fue Bateson suficientemente consistente en su intento de generalizar una epistemología productora de diferencias al campo de lo social? En momento alguno se preocupó por establecer correlaciones entre la necesidad psicológica de buscar y depender de una verdad, teoría o respuesta única, y la estructura represiva de las instituciones totales (escuela, familia, fábrica, prisión). Consecuentemente, su epistemología se desplazó progresivamente del interaccionismo y el constructivismo al inmaterialismo y el solipsismo. En esta metamorfosis, ¿no habría de perder de vista las conexiones entre producción simbólica y producción material de lo real?
Estas conexiones se le antojaban a Bateson intrascendentes. Dos años antes de su muerte sostenía convencido: "no necesito pacientes esquizofrénicos o familias infelices para darle contenido empírico a mi pensamiento. Igualmente puedo usar el arte, la poesía, los delfines, las culturas de Nueva Guinea y Nueva York, o más propios sueños, o la anatomía comparada de las plantas en flor. Después de todo, no tengo porqué limitarme al razonamiento inductivo".
El estudio de las correlaciones entre estructura social y producción simbólica le parecía confinado - acostumbrado como estaba a la interminable vulgaridad de los estudios de campo anglosajones - al limitado confín del espectro epistemológico poblado por el empirismo y el inductivismo. Curiosamente, empero, la última década de su vida estuvo asociada a la difusión de preocupaciones ecológicas, a enfatizar la importancia de la reconciliación de Oriente con Occidente, a la denuncia de la necedad y peligrosidad de las decisiones políticas carentes de respaldo teórico.
Ciertos términos y problemas permanecieron, a pesar de todo, ausentes de su campo de visión: las cuestiones del poder, la dinámica de los conflictos intra e intersocietales, la problemática de la diferenciación y diversidad culturales como alternativa a la concepción occidental del mundo, la urgencia por reconciliar el saber con el hacer, sólo merecieron tangencialmente su atención.
Habida cuenta de estos silencios significativos, toda valoración de la trayectoria de Bateson debe estar a la altura de la complejidad y ambigüedad de su pensamiento y acción. Despreciaba los libros de texto porque - como buen evolucionista - éstos solamente proveen resultados "muertos" acontextuales. Su vida fue un compromiso con los descubrimientos y la pasión por lo nuevo y lo distinto. De Piaget -luego de su encuentro en el Coloquio de Royaumont, de 1975- llegó a decir que era un sabio por su modo de mirar al mundo con pena pero sin rencor. Tal vez nosotros debamos colocar en el mismo sitial a Bateson y a Barthes junto a Piaget. ¿Debemos exigirles a estos autores (a nuestro modo de leerlos) algo más que magistrales interpretaciones de algún sector del mundo? Es justo reprenderlos por no haber contribuido (¿?) en mayor medida a su transformación?

El retorno de lo mental

Entre 1942 y 1953 tuvieron lugar en USA las 10 revolucionarias ''Conferencias Macy". Asistieron a las mismas numerosas amistades y colegas de Bateson (cf. Párrafo 3º), así como L. de No, W. Pitts, L. Kubie, K. Lewin, C. Shannon, F. Northrop, G. Evelyn Hutchison, etc. Muchos de los presentes - entre ellos el mismo Bateson - las calificarían como el acontecimiento intelectual más importante de su propia vida.
De las numerosas ideas generadas de estas confrontaciones, un paquete gestado por el excepcional matemático norteamericano N. Wiener entre 1946/7 habrían de influenciarlo decisivamente. Wiener conjeturaba en ese entonces que del mismo modo como sucede con las computadoras, la base física de los "desórdenes funcionales" podría deberse a la alteración de "instrucciones", "mensajes" y "programas". Por ello, sugería Wiener, no existía incompatibilidad alguna entre las técnicas psicoanalíticas y el punto de vista cibernético (Cibernética o control y comunicación en el animal y la máquina, Cap. 7). Subyacía a esta interpretación el hecho que una explicación enteramente materialista de los desórdenes orgánicos y funcionales seria posible en principio de incluirse conceptos informacionales en la explicación.
Ya a mediados de la década de 1930 Wiener había postulado una lectura materio-informacional de las mónadas leibnizianas, tradicionalmente asimiladas a esencias ideales. Diez años más tarde habría de insistir en el hecho que tanto el ello como el inconsciente, los arquetipos, etc. eran igualmente susceptibles de un tratamiento informacional.
Bateson adhirió entusiasta a esta propuesta aplaudiendo en el interín la conceptualización freudiana acerca de la sobre determinación del deseo en los esquemas perceptivos. A su entender, la síntesis teórica propuesta por Wiener "marca la mayor conversión intelectual en el pensamiento humano desde los tiempos de Platón y Aristóteles, ya que une las ciencias sociales con las naturales resolviendo definitivamente el problema teleológico y la dicotomía mente/cuerpo que el pensamiento occidental ha heredado de la Atenas clásica" (Comunicación: la matriz social de la psiquiatría)
La relación Wiener/Bateson merece un análisis detallado. (4) Wiener era un experto en los teoremas exactos de la física, la ingeniería de las comunicaciones, la lógica formal y los principios funcionales de autómatas y sistemas mecánicos finalistas. Por fortuna, fue capaz de traducir estos enunciados en formulaciones verbales poco rigurosas convencido de su valor heurístico en áreas (ej: ciencias humanas) en las cuales su exactitud resultaba inaplicable. Wiener creía que estas ideas proveían una visión unificada de la ciencia aún cuando carecían de la precisión exhibida por la teoría matemática de la comunicación.
A diferencia de la mayoría de los investigadores que trabajan en ciencia normal" Wiener era consciente de las limitaciones y paradojas de la lógica formal, de la ubicuidad de lo aleatorio, de la necesidad - en su acepción metalógica - de la incompletitud del conocimiento. En abierta oposición a la epistemología positivista dominante a mediados de este siglo, se atrevió a postular que los enunciados generales altamente abstractos de la ciencia, rara vez eran susceptibles de tests experimentales.
Bateson compartía con Wiener, por lo tanto, la idea que a pesar de lo difuso y ambiguo de estas conceptuaciones, los principios generales transdisciplinarios eran el capítulo más rico en las distintas fases de crecimiento del conocimiento científico.
Resignados a las monocordes y delirantes discusiones académicas acerca de universales, categorías, existenciarios y ángeles danzantes sobre diminutas cabezas de alfileres, es previsible que la génesis de la epistemología batesoniana nos resulte sospechosa. ¿Es posible derivar una teoría del conocimiento a partir de la siguiente pregunta mundana?: "Supongamos que un hombre esté orinando en el bosque creyendo que nadie lo mira. ¿Es su acto de orinar contra el árbol un mensaje?''
La búsqueda de la respuesta a este interrogante llevaría a Bateson a través de un camino nada trivial a identificar la tendencia psiquiátrica a reificar abstracciones, a denunciar sus definiciones circulares de lo real y lo patológico, a identificar sus confusiones auto-reflexivas y a condenar su energetismo salvaje producto de una lectura pre-lacaniana de Freud.
La conceptualización comunicacional de la interacción entre médico y paciente, o entre presa y predador, o entre el "caid" de una población de primates y su lote de segundos, harían estallar la jurisdicción disciplinaria del filosofema "epistemología" convirtiéndolo en una herramienta de trabajo transdisciplinaria.
No pasaría una década y este estallido se convertiría en una implosión. Lo real se trasformaría en una dependencia de los lenguajes de la mente: "el universo humano no tiene el carácter objetivo que se ha convertido en la fuente de reaseguro de las ciencias naturales desde la época de Locke y Newton... Para quienquiera trabaje en las ciencias del hombre, cada nuevo descubrimiento y cada nuevo avance se convierte en una exploración de la conciencia" (1958). En Requerimientos mínimos para una teoría de la esquizofrenia publicado un año más tarde, formalizaría este viraje hacia el inmaterialismo. La ciencia de la comunicación tiene por principal objeto la metaorganización del aprendizaje en los sistemas de comunicación (i.e las relaciones entre los distintos contextos). Esta ciencia difiere del materialismo decimonónico en el hecho que 1) en estos sistemas no se producen intercambios energéticos, 2) la producción de eventos y acontecimientos es una función del contexto. Los sistemas de comunicación no contienen para Bateson objeto alguno y sólo presentan intercambios de transformaciones de mensajes en jerarquías contextuales. Los límites del individuo no son pues sus fronteras corporales sino sus redes de mensajes.
Invocando una versión revisada del inmaterialismo de Berkeley, llegó a sostener: "Mi percepción de una silla es real en términos comunicacionales, y aquello sobre lo cual me siento es para mi, sólo una idea, un mensaje en el que deposito mi confianza"
La proyección política de esta epistemología en una ética neutralista y aséptica no tardaría en tomar estado público. Ante una nutrida audiencia izquierdista congregada por el antipsiquiatra R.D. Laing, sostuvo que la incesante oscilación entre una política imperialista y una política nacionalista, entre una explicación secular y una explicación sacra, no hacia más que confirmar la errónea falacia de que en última instancia una imposición unilateral del poder podría triunfar. La humanidad es apenas un fragmento en un entramado de sistemas ecológicos y sociales respecto de los cuales apenas detenta un magro control.
En uno de sus últimos trabajos acerca de la sociología del trance, renegaría de la capacidad de la ciencia tradicional como herramienta de análisis del "esquema que conecta". Dada la disociación existente entre naturaleza y pensamiento, qué otro camino queda abierto al investigador que la mentalización de la experiencia: "la socialización que tratamos de estudiar es un proceso mental. Ergo, sólo los productos de la mente son relevantes.
La torsión inmaterialista del pensamiento batesoniano quedaba de este modo al desnudo. ¿Existen ficciones capaces de beneficiar a las ciencias del comportamiento como la "partícula" o la "selección natural" lo hicieron con la física y la biología respectivamente? De existir estas nociones, deberán surgir - sostenía Bateson - de un paradigma alternativo. En la medida que la mente humana es inseparable del dominio de su manifestación fenoménica capaz de dar cuenta de este monismo espiritualista, sería una versión inmaterialista de la génesis del conocimiento anudada en torno a la relación entre mención y objeto, la organización conceptual de los sistemas recursivos y la naturaleza de la información.

Terrorismo intelectual y canibalismo simbólico

"Seamos realistas, pidamos lo imposible". Tal vez este graffitti del mayo parisino nos despierte de nuestras acostumbradas siestas dogmáticas. Entronizar a Bateson en el pedestal de las celebridades por sus agudas contribuciones a un paradigma comunicacional, o denostarlo por su apatía política y su profesión de fe idealista, son actitudes igualmente contaminadas por una lógica binaria de las oposiciones y las exclusiones (5).
Quien haya percibido la sutileza y convergencia del Tao con la física posrelativista, quien este al tanto de las incipientes investigaciones acerca del sistema nervioso como sistema cerrado, de la lógica de los sistemas autorreferenciales y las leyes de la forma, desconfiará irremediablemente de la alternativa materialismo/idealismo como el corte que separa a la ciencia de la no ciencia.
Es privativo de cierto terrorismo intelectual con sabor europeo, identificar idealismo con conservadurismo político y materialismo con progreso.
Es una pesada carga que le debemos al canibalismo simbólico de Occidente creer que "mi" teoría es mejor que la "tuya", que en el mundo sólo hay lugar para una única cosmovisión un discurso plenipotenciarios, que la heterogeneidad y la diversidad son una tentadora presa que debemos dominar y conquistar.
No confundamos empero este convite a la conversación (en vez de a la confrontación suicida) con resignación frente a lo inevitable, ni con racionalización de lo injustificable, o con permisividad para reproducir el sojuzgamiento del hombre por el hombre.
Muchas veces en la historia de nuestra especie hemos asistido a curiosas inversiones. Lo que se creía negro era blanco, y viceversa. La epistemología inmaterialista es -hoy por hoy- una poderosa herramienta de cambio y transformación. Sólo se trata de ensanchar sus fronteras, de hibridar sus componentes en forma un tanto distinta a la propuesta por Bateson.
No se ilusionen pues los dinosaurios berkelianos o machianos que creen ver en estas tendencias de avanzada del pensamiento contemporáneo un repliegue oportunista hacia los baluartes centrales del liberalismo y el racionalismo clásicos. Puede que la gallina sea tan sólo -como quería Butler y como proclama la promocionada sociobiología - el pretexto utilizado por un huevo para reproducirse. ¿Pero y es así?...

Alejandro Piscitelli

(1) Para una tipología exhaustiva de las categorías represoras del discurso cf. M. Foucault: La arqueología del saber (1969), Siglo XXI, Argentina 1974.
(2) Inducir consiste en generalizar a partir de ejemplos. Deducir es partir de principios generales para llegar a ejemplos. Abducir consiste en subsumir un ejemplo bajo la categoría general de una regla. Las abducciones forman la trama de invenciones científicas, creaciones artísticas, etc. cf. A. Koestler: The Act of Creation.
(3) La tinta del prefacio - donde se lo declaraba aún vivo - todavía fresca, alcanzó a conocer una biografía rica en detalles, en la cual a través de un uso ágil de su correspondencia privada se puede apreciar "in vivo" la génesis y unidad de su pensamiento (D. Lipset: Gregory Bateson, The Legacy of a Scientist, Prentice Hall, NJ. 1980).
(4) Para una primera aproximación en la cual se pone de manifiesto el nivel crítico del pensamiento de avanzada y su interacción social cf. S. Heims: "Gregory Bateson and the mathematicians: from interdisciplinary interaction to societal functions". Journal of the History of the Behavioral Sciences 13 (1977).
(5) Se ruega por favor devorar la fragmentada versión castellana de A. Wilden: Sistema y Estructura: Ensayos en Comunicación e Intercambio, Alianza Universidad, Madrid (1979) a fin de calibrar el aparato de asociaciones libres en una jungla de combinaciones inesperadas y enriquecedoras.

(NOTA: Dada la especialización del autor en los campos de la filosofía, Sistemas y prospectiva, la Dirección incluye para los lectores alelados del tema algunas definiciones terminológicas básicas. Propedéutica: enseñanza preparatoria para el estudio de una disciplina. Mónada: cada uno de los seres indivisibles, pero de naturaleza distinta, que componen el universo, según el sistema de Leibniz. Heurística: arte de inventar o lo que sirve para estimular la exploración o el descubrimiento. Monismo: sistema filosófico que trata de reducir los seres y fenómenos del universo a una idea o substancia única material o espiritual. Teología: doctrina de las causas finales, diferenciada del modo de explicación basado en causas eficientes -doctrina metafísica que considera el universo como un orden de fines que las cosas tienden a realizar. Holística: Enfatiza la totalidad de un sistema complejo, antes que enfocarse en una porción del mismo. el término deriva del griego "holos", que significa entero, completo, total, referido a la totalidad de una unidad, en tanto "pan" es la totalidad de las partes. Reificar: suele usarse como equivalente de "cosificar").

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